Admiration of the Unadmired
Admiration of the Unadmired es la serie más extensa de Henkes. Comenzó hace más de quince años, primero trabajando sobre libros y, más tarde, sobre hojas de periódico. La obra señala y declara iconos a personas invisibles, marginadas, y comunica su situación al mundo, lo hace, envolviendo la imagen de pigmentos dorados cuyo efecto genera un enaltecimiento y foco en la figura.

Hasta hoy, Henkes ha realizado más de 1.200 obras dentro de esta serie. No establece diferencias temáticas estrictas: parte siempre de hechos reales, urgentes, y utiliza el impacto de las imágenes como narrativa.

La obra se articula como una colaboración indirecta entre periodistas, redactores y fotógrafos, cuyos relatos e imágenes, originalmente destinados a la información, se transforman en materia artística.
ICONS - Admiration of the Unadmired
El principal soporte de esta serie es el papel de periódico. Henkes interviene estas superficies con pigmentos dorados, deshaciéndose de toda información escrita reduciendo de esta manera la imagen a su esencia visual.

Los retratos evocan deliberadamente la iconografía religiosa: figuras enmarcadas en oro, elevadas tradicionalmente a la categoría de lo sagrado. Aquí, sin embargo, el gesto se invierte. El oro no glorifica el poder ni la fama, sino a quienes no tienen voz ni reconocimiento, a ellos, Henkes les declara los verdaderos iconos. Admiration of the Unadmired es un llamado a recordar; o a confrontar el olvido;  aquello que ha marcado de forma indeleble a nuestra sociedad en los últimos quince años.


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Proyecto Expositivo
Próximamente se expondrán en Madrid la totalidad de las obras del proyecto Admiration of the Unadmired. La exposición presenta, por primera vez, una recopilación completa de esta serie. En 2022 se realizó una muestra parcial en Berlín que, debido a su excelente acogida, ha impulsado ahora la realización del proyecto en toda su dimensión.

La exposición reunirá más de 1.200 obras de la serie.

Las líneas curatoriales de Admiration of the Unadmired se articulan desde una fidelidad absoluta al concepto ético y simbólico de la obra de Henkes. La exposición se concibe como una experiencia total, donde el diseño del espacio, la disposición de las obras, el mobiliario, la iluminación, el sonido, el aroma y los materiales de apoyo construyen una narrativa coherente y envolvente. Los iconos se instalan en un gran espacio diáfano y elevado, configurando una masa dorada que envuelve al espectador y evoca la atmósfera de una catedral contemporánea. La curaduría se sostiene en nociones fundamentales; lo sagrado, el compartir, el templo y la experiencia humana; para transformar el espacio expositivo en un lugar de contemplación y reflexión.

Más que una sala de exhibición, el espacio se convierte en un templo laico donde el sufrimiento, la comunidad y la protesta se manifiestan como elementos comunes que nos vinculan y nos interpelan directamente.La curaduría se concibe como una experiencia integral donde las obras conforman una masa dorada que envuelve al espectador y evoca una catedral o templo laico, donde lo sagrado, el compartir y la experiencia humana articulan una narrativa de contemplación y urgencia colectiva.

De carácter radicalmente no mercantil, el proyecto propone que cada visitante pueda llevarse una obra a cambio de una donación destinada íntegramente a una ONG. De este modo, el público se convierte en co-creador e impulsor del proyecto, transformando el arte en una acción social concreta y generando un impacto social medible, en sintonía con el espíritu de nuestro tiempo (Zeitgeist).
IKONEN
Henkes ha realizado múltiples intervenciones en distintos libros siguiendo la línea conceptual de Admiration of the Unadmired. En esta ocasión, su trabajo pone el foco en individuos que han vivido y trabajado en zonas de explotación minera.

En sus rostros y posturas se evidencian el esfuerzo físico, la dureza del trabajo y las precarias condiciones de vida a las que han sido sometidos. A través de estas imágenes, IKONEN vuelve a declarar iconos a aquellas personas que arriesgan su vida por los demás, que trabajan incansablemente en la sombra y en condiciones nefastas. Son ellos los verdaderos iconos.

Estos individuos, cuyo trabajo sostiene y beneficia al mundo entero, representan a quienes, debido al funcionamiento del sistema de nuestra sociedad, han sido marginados, explotados y condenados a una existencia marcada por la precariedad.
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